miércoles, 6 de febrero de 2008

ORÍGENES DEL CONFLICTO



Por Carolina Vergara Espinoza.

Darfur, que en árabe significa el hogar de los Fur, es una región situada en Sudán occidental, que limita con República centro africana, Chad y Libia. Está dividida en tres estados federados dentro de Sudán: Gharb Darfur (Darfur Occidental), Janub Darfur (Darfur Meridional), y Shamal Darfur (Darfur Septentrional).



Desde el siglo XIII hasta 1916, cuando se incorporó a Sudán, Darfur fue un sultanado independiente. En 1916 la corona británica incorpora el sultanado de Darfur a su colonia de Sudán. En las décadas posteriores la región de Darfur quedó excluida y sumida en el subdesarrollo ante el crecimiento industrial de las regiones algodoneras. En 1950, Sudán se independiza de Inglaterra.



Los antecedentes del origen del conflicto son diversos, por un lado tenemos la versión de la ONU que señala que la crisis de Darfur tiene complejas raíces políticas y sociales. Indica que más que un problema étnico, el conflicto que hoy enfrenta esta región del norte de África es una disputa territorial vinculada al aumento de la población y a la consecuente escasez de tierras. Las sequías persistentes agravaron las discordias, enfrentando a ganaderos y pastores. Afirma que el conflicto se agravó en marzo del 2003, cuando un movimiento de rebeldes lanzó ataques contra el gobierno sudanés. Más de cien soldados fueron asesinados. En respuesta, el ejército regular del gobierno llevó a cabo operaciones a gran escala y patrocinó acciones paralelas de una milicia irregular conocida como Janjaweed en contra de los rebeldes. Los Janjaweed son comúnmente señalados por los medios como los perpetradores de violaciones a los derechos humanos en el conflicto de Darfur. Sin embargo, Janweed es un término que también puede ser utilizado para describir pandillas criminales no necesariamente controladas por el gobierno o grupos Árabes que son contratados de manera privada por algunas aldeas para brindarles protección. Además agrega que los ataques del ejército y de los Janjaweed fueron dirigidos contra los tres grupos étnicos de quienes más apoyo recibían los rebeldes: los Fur (de los que toma su nombre el territorio), los Masaalit y los Zaghawa. El Movimiento de Justicia e Igualdad y el Movimiento de Liberación de Sudán son quienes combaten al gobierno Sudanés. El Movimiento de Liberación de Sudán (MLS) fue quien organizó la rebelión oficial contra el gobierno a partir de la que se generó el conflicto del 2003.



En el norte de Sudán, predomina la población nómada de origen árabe y en la región de Darfur conviven etnias negras africanas con población de origen árabe. Estas tribus negras se dedican principalmente a la agricultura, y comparten el territorio con varios grupos étnicos minoritarios de origen árabe, llegados a la zona posteriormente, conocidos como Baggara (literalmente, "los de las vacas") y dedicados sobre todo al pastoreo nómada.



Dentro de la otra versión, se señala que los conflictos interétnicos se deben sobre todo a la competencia por los escasos recursos de la zona, en especial el agua dulce (el Darfur forma parte de la región africana llamada Sáhel que se ha visto muy afectada por la desertificación desde la segunda mitad del siglo XX), y se han agudizado en los últimos decenios debido al considerable aumento demográfico y a las condiciones climáticas adversas. Durante las décadas de 1980 y de 1990 se produjeron varios enfrentamientos entre las poblaciones negra y árabe. Especialmente cruentos fueron los producidos entre 1985 y 1988, en los que se calcula que perecieron violentamente alrededor de 5.000 personas de etnia Fur y unos 400 árabes, coincidiendo con la terrible sequía y consiguiente hambruna que asolaron la región. Después de 1989, la llegada al poder en Sudán de un régimen militar de signo islamista alentó las esperanzas de las tribus árabes, y durante los años 90 tuvieron lugar varias guerras de dimensiones locales. Fue durante esta época cuando se organizaron los Janjaweed, grupos árabes paramilitares, que lanzaron numerosos ataques contra las comunidades Fur y Masaalit.



Los agravios de la población originaria de Darfur hacia Khartoum vienen desde antes que el reciente conflicto se desencadenará en febrero de 2003. En esas fechas, el largísimo y sangriento conflicto entre el norte árabe-musulmán y el sur negro-cristiano-animista sudaneses, se encontraba en vías de solución merced a la creciente implicación norteamericana en favor del Sur. El apoyo anglosajón al SPLA (guerrilla del Sur) desencadenó un proceso de paz que se inició en Machakos (cerca de Nairobi) en julio de 2002 y que ha cristalizado en julio de 2004 con el acuerdo de Naivasha. Los acuerdos entre el norte árabe-musulmán y el sur negro-cristiano-animista replantearon las bases de la estructura política del Sudán al cuestionar el, hasta entonces indiscutible, dominio de los árabes del norte sobre el resto del país. En efecto, los acuerdos firmados entre el norte y el sur replanteaban aspectos políticos (nueva esquema de representación política), económicos (nuevos criterios de distribución de riquezas), militares (reorganización del Ejército) y religioso-sociales (delimitación de los espacios de vigencia de la sharia o ley islámica y de las políticas de arabización: no en vano el portavoz del Ejército sudanés, general Mohamed Bachir Sulimán, (calificó como yihad la guerra contra el sur).
El acuerdo entre el norte y el sur tenía un alcance que iba mucho más allá de Sudán porque se trata de una línea de fricción entre el mundo árabe y el África negra. La constatación de que era posible replantear el sistema socio-económico-político sudanés y el equilibrio entre esos dos grandes espacios, hasta entonces sesgado en beneficio del norte árabe-musulmán, desencadenó unas energías, largamente aletargadas, en una de las regiones del África negra, Darfur, que había sufrido la hegemonía socio-económico-política del norte: Darfur (la “Casa de los Fur”), región del Este del Sudán fronteriza con el Chad. La lucha por el espacio, que no se dio de forma virulenta en épocas pasadas, se ha desencadenado al ahondarse la divergencia entre árabes y negros con la guerra del sur, la desidia del poder hacia las regiones negras en detrimento de las árabes y la disminución de zonas verdes y el avance de la desertización. Es importante advertir que la población árabe de esta región es musulmana y que la población negra, aun contando con minorías cristianas y animistas, también es musulmana, a diferencia de lo que sucede con los negros del sur (cristianos y animistas).



La reacción de Khartoum no se hizo esperar. Ante el temor de que un replanteamiento global del poder en Sudán (en el Oeste –Darfur– sumado al del Sur) pusiera fin al dominio de los árabes sobre los negros (fuesen cristianos o musulmanes), el gobierno árabe de Khartoum decidió aplastar la rebelión en Darfur. Pero para ello existía un problema. El Ejército regular del Sudán estaba, sí, compuesto en su inmensa mayoría de musulmanes (que se enfrentaron a los no musulmanes del Sur), pero el Ejército estaba formado aproximadamente por un 50% de negros de Darfur y de un 50% de árabes del Norte y del Este. Si bien el Ejército, mayoritariamente musulmán, podía servir fielmente a Khartoum frente a la rebelión de los negros no musulmanes del Sur, era difícil exigir a los soldados negros originarios de Darfur que masacrasen a sus hermanos. Para evitar eventuales problemas de indisciplina o falta de “motivación” en las tropas se creó una milicia, exclusivamente árabe, pero armada desde el Gobierno: los siniestros Janjaweed, grupos paramilitares de árabes, mayormente nómadas y pastores.
Photo: Michael Kamber/ Reuters